Para Fabelo. Por Eusebio Leal Spengler.Obras expuestasPágina Inicial de este Sitio

Palabras al catálogo de la exposición “Fabelo. Un poco de mí.”. Museo Nacional de Bellas Artes, Colección Arte Cubano. Hortensia Montero Méndez, Abril de 2003

Un poco de Fabelo

La fuerza creativa desplegada en Cuba en los años 80, cuando los más jóvenes proponen nuevos lenguajes estéticos, transforma las artes visuales con una vigorosa corriente de renovación, cuyo primeros signos se hacen sentir desde la segunda mitad de la década anterior. Este renacimiento, adoptado de manera innovadora y personal por artistas individuales, involucra al movimiento plástico nacional en un ambiente enriquecedor y complejo.

Los problemas universales y asuntos localizados en nuestro contexto son asumidos con una óptica contemporáneo, que propicia hallazgos notables en los que confluyen personalidades descollantes. Esa necesidad colectiva de revolucionar el intelecto conmina a Roberto Fabelo a concebir una obra mas analítica y controversial, de acercamiento a la realidad circundante y a los problemas que atañen al hombre. Con peculiar sensibilidad, Fabelo – explorador de mundos imaginarios y recreador de atmósferas y ambientes- descubre potencialidades, incorpora nuevos valores, se expande en creatividad y asume un imaginario popular desbordante de un humanismo sin retórica.

El uso del papel kraft será el detonante en su producción artística. Fragmentos vitales, obra primigenia de esta etapa, inicia la génesis de este cambio y le distingue con el Premio Internacional de Dibujo Armando Reveron en la I Bienal de La Habana en 1984. Este soporte se erigió en preponderante en su acto creativo, concebido como series mediante varios dibujos aunados o como obra independiente, manteniendo el rasgado como signo distintivo. La incorporación de este material se intensifica y a finales de 1987 presenta un conjunto en una exposición personal en el Museo de Arte Moderno de Cuidad México. Al año siguiente muestra otra colección en el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana. El proyecto artístico en ambas presentaciones individuales circunda la realidad del hombre actual, inmerso en un mundo cuya soledad se trasluce en lo patético de su figuración.

Por primera vez, en 1988 exhibe un grupo de acuarelas en la Galería OMR en Ciudad México, las cuales tuvieron una gran acogida de publico. Interrogado al respecto en aquella oportunidad el autor explica como las acuarelas constituían aun simples divertimentos dentro de sus presupuestos artísticos.

Estos acercamientos pictóricos se circunscriben a pequeños formatos, en los que el autor descarga su gusto por la pintura sin desdeñar la perfección de la línea y el uso del color expande su registro estético. Las acuarelas amplían su superficie y el nivel de complejidad en la estructura, perfilándose con un peso especifico importante dentro de su ejecutoria plástica. En el transito hacia esta jerarquización, las acuarelas dan perspectiva a su obra. Su amplia iconografía desplegada adquiere otra magnitud y sus composiciones atraen por la elegancia del conjunto. Los personajes cobran un papel protagónico dentro del conflicto, presentando diversas expresiones y actitudes. Se registra una intensa gama de versiones, dadas por la integración de la figura humana junto a frutas y animales, en una asociación metafórica., Su discurso artístico alcanza una dimensión poética de un sensualismo cromático bien diferenciado del uso del color en el kraft, cuya intención expresionista realza la fuerza de la imagen. En las delicadas acuarelas procura un misterioso intimismo, que se integra al resto de su obra por las preocupaciones éticas del tema.

De esa dualidad aflora el genuino creador con una obra maciza madura en sus dos vertientes.

Dibujante por excelencia – Primer Premio en la Bienal Internacional de dibujo, Cleveland, Inglaterra, en 1993 – Fabelo consigue la coherencia de su desarrollo creativo, alternando los lenguajes sin menoscabo de uno por otro.

Grabador, asume también la pintura sobre lienzo y la escultura en madera, signado por su identidad personal. En esa confluencia formal expresiva, cuyos códigos rigen el mensaje en cada especificidad, logra un variado repertorio que comparte los mismos patrones éticos y estéticos. Con esta dinámica de su ejecutoria, Fabelo construye una realidad otra, llena de ensoñaciones y fantasías, donde conviven seres singulares ajenos a nosotros , pero al propio tiempo, coterráneos y actuales. Nos conmina a curiosear con asombro en esa interacción simbólica en virtud de la invención de arquetipos y figuras. Nos inserta en su cosmos y nos hace cómplices de esa pluralidad de visualidades.

Construye nuevas imágenes de lo real, creadas a partir de la universalidad del individuo, en un entorno propiciador de sugerencias y erotismo en el cual coexisten diferentes niveles de lectura. Su reflexión actúa como una nueva forma de abordaje de comportamientos actuales y constituye un continuo de su representación de la imagen del mundo contemporáneo.

Tras quince años de su ultima exhibición personal en esta sede, Roberto Fabelo se nos presenta diverso y multiplicado. En Un poco de mí se aprecia como se amplían sus necesidades expresivas con el abordaje de nuevas experiencias creativas. Estas imágenes ofrecen un panorama selectivo y parcial del amplio espectro de indagación del artista y posibilitan una exploración de las preocupaciones más recurrentes del autor. Accede a diferentes soportes para potenciar sus representaciones desde un horizonte de múltiples propuestas. Los referentes se hallan en las carencias, el despilfarro y los excesos a los que esta sometido el individuo. El hilo conductor se teje entorno al drama del consumismo y la supervivencia. Sus presupuestos teóricos denotan una preocupación de matiz ecológico, a partir de la imperiosa necesidad del individuo de alimentarse, como uno de los tantos problemas acuciantes que asechan al hombre en el universo. Constituye un llamado a la subsistencia de la sociedad.

En Nuevos fragmentos vitales, de 1999, exhibida ese año en la muestra colectiva Arte cubano. Más allá del papel en el Centro Cultural del Conde Duque, en Madrid, reafirma su interés desde 1984. Utiliza el papel kraft en su forma original, rasgado y compuesto por varios dibujos. Recupera el concepto instalacionista; cada elemento complementa el conjunto. Al respecto el artista nos comenta: “Me encanta el trabajo sobre papel, con esos desgarramientos. Eso dejo una marca en mi. Esa crudeza siempre me ha interesado”[1]. A partir de ese montaje, la muestra presenta estimulantes provocaciones, desde diferentes ópticas analíticas, que priorizan la exaltación del pensamiento crítico - reflexivo de nuestra época.

En las acuarelas actuales, el atractivo visual se amplia por la magnitud de los formatos. Las coordenadas interpretativas tienen como rasgo predominante ser transgresora del motivos utilizados anteriormente. En Quince retratos locos retoma los diferentes rostros trabajados en recuadros. Nos revela su fascinación por los tipos diferentes dentro de la naturaleza humana, signo distintivo de su poética. Entre las obras mas significativas se encuentra Naturaleza casi viva o casi muerta, cuyas figuras satíricas y grotescas nos provocan. De la confusión pictórica de esta imagen dinámica emergen las encantadoras sirenas, esos seres fantásticos de los mares, inalcanzables, cautivándonos con su belleza y sus cantos, cual síntesis y expresión de esa búsqueda de imposibles inherentes al ser humano. Aparecen devorándose dentro de un plato, tal como algunos individuos pueden engullir sus propias ilusiones en ese afán por conquistar utopías. Representan un compendio de nuestras propias obsesiones y fantasías. Resultan reveladoras Plato preferido y Plato mordido, paradigma dentro de una nueva línea expresiva dentro de las acuarelas.

Su extensa compilación de óleos sobre madera, realizados en distintas fechas e integrados en una suerte de retablo –una secuencia de ocho puertas de madera- enriquece la visión de Un poco de mi. Su sentido adquiere especial connotación, en tanto Fabelo se aproxima a la vida como si fuera una representación teatral, condicionada por los sucesos cotidianos donde se dan cita diferentes maneras y actitudes del hombre en vinculo con la naturaleza. Esta compleja instalación supone un dialogo desde un acercamiento alegórico. Este propósito deriva de un distanciamiento con el panorama natural y plantea un complejo universo de símbolos y empatías. La presencia de su autorretrato evoca “un poco de nosotros”, en una alianza bien lograda.

El dibujo sobre tela estampada es una novedad en la producción artística de Fabelo. Utiliza un estilo sencillo y vigoroso, con líneas fuertes que contraponen el blanco y el negro de una manera muy gráfica, con un efecto azaroso en el diseño. Mediante expresivos rasgos, con la sensualidad de la línea de un simple creyón de óleo los motivos reiterados, procura un sentido decorativo y una sugestiva atmósfera. Nos reitera a un Fabelo desprejuiciado, al presentar estas telas sin enmarcado, alejadas de lo convencional.

Utiliza esta misma técnica en composiciones de variadas telas, embastadas por las orillas. Este método de “empatar” le vincula a los papeles kraft. Consigue amplias superficie y coloca figuras con un fuerte desempeño provocado por la monumentalidad. Acentúa la esencia de la idea a comunicar y el tema adquiere otra categoría. El propio carácter de la instalación requiere de la crudeza de los tonos, dentro de un colorido más sobrio, para conseguir la imagen poética y la calidad visual requerida.

Dentro del concepto general del drama del sustento, nuevos lenguajes enriquecen su estética en obras tridimensionales de gran magnitud. Desde el propio material seleccionado se establecen múltiples asociaciones. La más elemental esta dada por el uso común otorgado a este metal en la elaboración de los alimentos, apreciada en el devenir histórico del hombre. Aprovecha la capacidad de moldeado del aluminio y manipula su apariencia de “viejo” en la terminación de los objetos. Sus propósitos conceptuales son trasladados a las formas escultóricas, donde un toque humor asoma en muchas de las soluciones. Los platos, cucharas, tenedores, cuchillos, jarros, cafeteras y el cucharón contribuyen a enriquecer la pluralidad de los soportes que conforman el corpus de esta muestra. Adquieren personalidad propia y ofrecen un amplio registro de sugerencias dentro de una extensa gama de interpretaciones. Nos remiten a asuntos ya tratados por el artista en dibujos, acuarelas y telas, tratados ahora a mayor escala. La relación simbólica se enfatiza con las tiras de tela roja y negra anudadas en algunas piezas con las cuales alude a polos tan opuestos como el valor de la vida y la muerte. Se asume la inmanencia del objeto mismo desde paradigmas estéticos que conjugan sensibilidad, talento y gusto artístico en un proceso de aprehensión de diversas formas de la experiencia. Adopta una actitud pluralista, abierta, e incorpora los objetos desde el efecto de lo confuso, de lo caótico, de lo arbitrario, dentro del espectro de contradicciones propias de la sociedad. El nexo entre estas esculturas de gran formato como elementos de confluencia sobre una mesa virtual establecen relaciones muy intensas, que forman parte del desafío del autor.

Sobre el propio tema de la supervivencia, en El equilibrista nos presenta un plato con un individuo sobre el filo de un cuchillo, empecinado en la búsqueda del equilibrio y con el temor latente por el riesgo que corre, aunque esta postura es susceptible de asumirse desde diversos significados. Otro plato sugiere la interrelacion que se establece entre platos, cazuelas , jarros, y cafeteras, marcados por el uso, junto a la figura de un diminuto hombre, quien, inútilmente, intenta relacionarce con los objetos, metáfora que alude a las dificultades de la búsqueda del sustento. Ya en las acuarelas había aparecido el muro del malecón con motivo de interés. En Mar interior, un muro infinito y circular con sus características torrecillas, circunda el borde interior del plato. Su concepción aporta otra cualidad: la propia muralla alcanza una dimensión especial y el espíritu inherente al malecón alcanza otro carácter, pleno de sugerencias. Constituye un homenaje a ese componente arquitectónico que enaltece a la capital, tan visitado por sus moradores. La fuerza de lo sorprendente, la atracción por lo insólito y lo inusitado, adquieren preeminencia en El misterio: un plato colocado al revés, alzado un tanto de la superficie del piso, pues provocativo y enigmático nos insta a curiosear. Esta insinuación involucra al receptor en el juego de la búsqueda.

Las cucharas, tenedores y cuchillos tienen vida independiente y actúan como elementos catalizadores de este proceso general. Contienen elementos metafóricos: una manada de pequeños elefantes de juguetes, un cumulo de cubiertos o residuos óseos de animales. Retoma la importancia del equilibrio en un cucharón con dos piedras como contrapeso. Atractiva por lo contrapuesto de los materiales utilizados, es la cuchara que un espejo, que al reflejar nuestra imagen nos reconcilia con lo rudimentario del metal. Aprovecha los dientes de un tenedor para concebir el signo del dólar en La pasta verde.

La cafedral –cafeteras soldadas, con pequeños espejos interiores- es una aproximación a este tema desde una escala mayor. Mediante el reciclaje de materiales y objetos. Recupera y transforma la materia para presentarnos también “un poco de nosotros”. Transmite la tragedia de la subsistencia, nos involucra en las carencias, en los excesos. Al penetrar su interior, percibimos una atmósfera secundada por los espejos donde se proyecta nuestra imagen. Convencido de las potencialidades de la heterogeneidad del arte, se adhiere a estos efectos, propiciados por la facultad de sentir y procesar las percepciones. Sus búsquedas revela como la realidad esta llena de cosas extraordinarias, que fuerzan a mantener la vitalidad de la imaginación.

Una conexión directa existe entre las acuarelas, las esculturas y las instalaciones. Las amplias esculturas potencian los mensajes de los papeles kraft. La primacía de las formas se ha convertido en pauta de su expresión plástica. “ Abordo temas y subtemas diferentes desde una formación de códigos figurativos y me interesa la esencia de los objetos. No puedo dejar de dibujar, no puedo dejar de pintar. Me encanta el medio pictórico y esa relación que tengo con el papel, pero carezco de tiempo para canalizar todas mis inquietudes. Ahora se amplia mi visión de los objetos usados que nos envían mensajes. A partir de estas piezas de carácter escultórico, quiero continuar una especie de labor instalacionista y desplegar una línea de trabajo con esta relación que me ha añadido una nueva mirada para estas formas. Los asumo con una intencion diferente al atribuirle un sentido especial a los objetos ya usados, que nos brindan mensajes de actualidad o de un momento ya pasado. Enfrascado en pleno proceso creativo, el autor nos comenta lo fascinante de esta oscilación de unas soluciones a otras, cuya característica mas sobresaliente es que contengan la suficiente ambigüedad de ofrecer un registro de interpretación autónomo. Afiliado al sentido practico de las asociaciones de significados, aprovecha el potencial simbólico y paródico de la plástica contemporánea.

Roberto Fabelo se integra en el contexto local y en el internacional con un lenguaje autentico. Sus referencias en las corrientes interculturales le vinculan al discurso artístico internacional sin perder su identidad. Su preocupación por el entorno, la naturaleza, y la participación del espectador en este ensayo enriquecedor, expresa la coherencia de su arsenal creativo. Al incorporar materiales y objetos encontrados, intenta acercarse a su cultura en un evidente interés de compenetración con su hábitat. El disfrute de su anecdotario trasciende las expresiones de la experiencia humana, creando un universo donde conviven realidad-irrealidad con características de lo cotidiano. Su continuo plástico mantiene un equilibrio entre los distintos lenguajes abordados, plenos de libertades formales y alternativas de estilos. Sus indagaciones y sus diversas maneras de expresión delatan un sustancial cambio cualitativo. Su importancia como artista se reafirma con su ingreso en la nomina de autores de la colección de autorretratos de la Galería degli Uffizi, de Florencia, junto a los aproximadamente mil trescientos autorretratos, de los que solo cinco corresponden a pintores latinoamericanos, lo que constituye un acicate para el autor y patentiza la madurez de su obra para prestigiar la modernidad artística nacional.

Hortensia Montero Méndez
Abril de 2003