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Es un
hecho que las exposiciones personales correspondientes a los Premios
Nacionales de Artes Plásticas se esperan con una gran expectación. En el
caso de la muestra Mundos, de Roberto Fabelo, esta ansiosa espera se vio
beneficiada por la impresión causada con su gran muestra Un poco de mí,
también en el escenario del MNBA pero en el año 2003. Aquella
exposición, en realidad varias exposiciones confluyendo en una, demostró
el amplio espectro creativo de Fabelo, quien en diversos soportes:
escultóricos, instalativos, mixtos y sus ya conocidos dibujos en gran
formato, impactó a artistas, críticos y públicos, consagrándose, una vez
más, como uno de nuestros más reconocidos artistas.
Mundos viene a refrendar la vitalidad del artista.
Desde su misma concepción, compartí con Fabelo las iniciales ideas que
manejó para la muestra y conocí sus deseos de que fuese algo distinto y
en consonancia con algunas de las líneas abiertas con Un poco de mí.
Nuevamente le asaltaron motivaciones humanistas y la necesidad de
expresar esa verdad que todos sabemos pero que no todos los creadores
saben manifestar: el arte surge de la vida y no del propio arte.

En Mundos queda registrada, a través de dibujos e
instalaciones, la dramática realidad del ser humano en los comienzos del
siglo XXI. La violencia bélica, el hambre, la degradación del medio
ambiente, se combinan con otros temas universales para brindar una
mirada integral de los principales problemas y desafíos que tiene ante
sí la humanidad. Hay piezas de una extraordinaria fuerza visual que nos
hablan del artista en perenne renovación, en constante diálogo con la
realidad y consigo mismo.
Recuerdo la noche de noviembre del pasado año cuando
le informé que acababa de ser reconocido como el Premio Nacional de
Artes Plásticas del 2004. Con su habitual y auténtica modestia, Fabelo
recibió la noticia y, aun sin creérsela de forma completa, comenzó a
trazar ideas de una futura exposición que estaba elucubrando. Esa noche
asistí al alumbramiento de la idea de Mundos, concepto desplegado en la
sala del Museo Nacional de Bellas Artes y que ahora espera el contacto
con los públicos y los especialistas. Sé que gustará y que nuevamente
Roberto Fabelo ocupará un espacio preferente en el panorama del arte
cubano contemporáneo. Enhorabuena, Maestro.
Rafael Acosta de Arriba
La Habana, octubre de 2005
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